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La realidad económica del país

La realidad económica del país

  • 12 julio, 2017
  • admin
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De un tiempo acá se viene observando una profunda preocupación en los ciudadanos por el desarrollo de la economía, un problema sobre el  que los medios de comunicación malinforman, los gremios guardan un sospechoso silencio y el gobierno nacional lo niega rotundamente.

Para nosotros todo se desarrolla a partir de las enormes dificultades que el Estado le está poniendo a todo el proceso productivo, so pretexto de convertir a Colombia en un paraíso, sin tener en cuenta la realidad y ese exceso está ahogando a las empresas, pues hoy resulta tremendamente riesgoso generar un empleo, cualquiera que sea la actividad que se emprenda.

Un ejemplo típico, la Resolución 1111 de 2017 que reglamentó los estándares mínimos del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo para empleadores y contratistas, que contiene los requisitos que debe cumplir obligatoriamente toda empresa: 60 asuntos diferentes, los cuales deben acreditarse con 112 pruebas distintas so pena de que faltando una sola, el Estado le caiga al empresario con lo mejor que sabe hacer: imponer multas con montos confiscatorios y eso que solo hablamos de una de las muchísimas facetas que todo empresario debe considerar en el desarrollo de su actividad.

Además, es impresionante el paquidermismo de los procesos ante las autoridades oficiales lo cual hace que una simple gestión, fácil en su ejecución, termine convertida en un verdadero laberinto para quien quiere generar patria a través de los procesos económico – productivos.

Caso concreto: una simple devolución de impuestos pagados de más, o un permiso para la apertura formal de un pequeño negocio de tienda.

Todo esto es consecuencia de una epidemia terrible que ataca a esta nación: los burócratas de escritorio; toda una generación de genios, expertos en teorías ideales, sin contacto alguno con esa realidad que le toca vivir a quien emprenda una actividad económica, apoyados en enormes sanciones por cualquier mínima falencia que puedan encontrar los investigadores de ese Estado experto en hallar culpables en lugar de colaborar para que se cumplan las cosas y se hagan de manera correcta, como sería la opción más beneficiosa para la economía nacional.